El director Andrew Stanton, que ha dirigido ya unas cuantas películas de Pixar como "Bichos" (1998), "Buscando a Nemo" (2003) o "
WALL-E" (2008), y que lleva participando como guionista en la saga "Toy Story" desde su arranque en 1995, toma los mandos de esta quinta entrega y lo hace de un modo muy interesante. Vuelve a recuperar totalmente el espíritu original orientado hacia la interacción entre juguetes y sus dueños infantiles -que crecen-, sumergiéndose de nuevo en un enfoque muy emocional y adaptando la historia a las problemáticas derivadas de los nuevos tiempos tecnológicos. La calidad gráfica es excepcional, la música de Randy Newman es espléndida y la trama, con varias subtramas que convergen, es muy correcta y con buen ritmo. El poderoso mensaje sobre el impacto de las pantallas en los niños y en su desarrollo es muy actual y, por ello, es una cinta perfecta para disfrutarla con los pequeños (y también muy recomendable para numerosos adultos). Parecía difícil, pero Pixar sigue en forma ampliando esta saga.
Nota: 8 (de 10)